
En el cielo no solo están las estrellas. También hay otros objetos que nos miran y que llegaron allá en un viaje que empezó en la Tierra. Si uno observa al firmamento no se los puede ver a simple vista, pero allí están. Son los satélites, que están más arriba de donde circulan los aviones. Y por eso están en capacidad de mostrar imágenes de las montañas, de los bosques, de los ríos e incluso de lugares inaccesibles para el hombre, como los polos.
En realidad no funcionan como los ojos humanos ni toman fotografías. Lo que hacen es captar la energía de las cosas y en base a ello componen imágenes. Si el área es más brillante, refleja más. Augusto González, ingeniero con una especialidad en suelos y sensores remotos, señala que los árboles son los que tienen mayor capacidad para reflejarse. En cambio, el agua tiene un valor mínimo. A veces no es fácil reconocer qué valor da el satélite a determinado material por lo que a menudo los expertos acuden al área para constatar el área y determinarla.
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